Prevención de la corrosión en armaduras
La corrosión de las armaduras no es un evento accidental ni imprevisible. Es un proceso ampliamente estudiado, cuyo desarrollo depende de decisiones técnicas que se toman desde el proyecto y se consolidan en la obra. Los reglamentos del CIRSOC abordan la durabilidad como un criterio de diseño fundamental, al mismo nivel que la resistencia estructural.
Cuando los requisitos de durabilidad no se definen, especifican y controlan de forma clara en obra, la estructura queda expuesta a patologías prematuras que podrían haberse evitado.
Permeabilidad
La permeabilidad del hormigón es uno de los factores más determinantes en la corrosión del acero, ya que regula la velocidad de ingreso de agua, oxígeno y agentes agresivos como los cloruros.
El CIRSOC 201 – Reglamento de Estructuras de Hormigón establece la necesidad de definir clases de exposición ambiental, asociadas a límites de dosificación y criterios de desempeño del hormigón. Desde el proyecto y la obra, esto se traduce en la exigencia de parámetros técnicos claros, tales como:
- Relación agua/cemento máxima en función del ambiente de exposición.
- Contenido mínimo de cemento.
- Requisitos de resistencia vinculados indirectamente a la compacidad y durabilidad del hormigón.
- Condiciones de curado acordes al tipo de elemento y al entorno de servicio.
Desde la obra, exigir estos criterios no implica complejizar la ejecución, sino asegurar que el hormigón colocado responda efectivamente al ambiente para el cual fue concebido, y no únicamente a una resistencia nominal.
Recubrimiento de armaduras: exigencia normativa y control en obra
El recubrimiento de las armaduras constituye la primera barrera física de protección del acero. El CIRSOC 201 define espesores mínimos de recubrimiento en función de:
- Tipo de elemento estructural.
- Condiciones de exposición ambiental.
- Nivel de control durante la ejecución.
Desde la obra, esto implica una responsabilidad técnica clave:
- Verificar que el recubrimiento especificado sea compatible con el sistema constructivo.
- Controlar separadores, posicionamiento de armaduras y tolerancias durante el hormigonado.
- Evitar reducciones de recubrimiento que comprometan la durabilidad, aun cuando la resistencia estructural no se vea afectada en el corto plazo.
Un recubrimiento insuficiente anula cualquier criterio de durabilidad definido en proyecto, incluso cuando el hormigón cumpla con la resistencia especificada.
Control y criterios de aceptación: de la norma a la práctica en obra
El enfoque del CIRSOC no se limita a valores prescriptivos, sino que promueve una durabilidad verificable, basada en procedimientos y controles coherentes con el nivel de exposición de la estructura.
En este contexto, la obra cumple un rol central al:
- Exigir el cumplimiento de los parámetros definidos para cada clase de exposición.
- Incorporar controles de proceso y criterios de aceptación alineados con la durabilidad, no solo con la resistencia.
- Evitar correcciones no previstas que alteren la relación agua/cemento o la compacidad del hormigón.
Este enfoque permite pasar de una lógica reactiva a una lógica preventiva, reduciendo significativamente la aparición de patologías tempranas.
La prevención de la corrosión no se resuelve con soluciones genéricas ni con controles tardíos, sino con especificaciones claras, controladas y coherentes desde el origen del proyecto hasta su ejecución en obra.